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El último día del Congreso Dormí 3 horas y esta vez sí el despertador cumplió con su trabajo, me desperté y al mirarme al espejo tenía los ojos rojos, parecía un ratón albino. A las 9:30 hs me estaba esperando Fernando B. en el Hall de entrada del hotel, nos tomamos un taxi hasta la USBI sabiendo que era nuestro último viaje de ida hasta el Congreso, qué rápido pasan los días cuando uno la está pasando bien. Segunda presentación de FB La charla de Fernando fue sobre un tema apasionante: las mutaciones. Es increíble como un día lo normal se transforma en especial (cuando ocurre la mutación), y cuántos de esos especiales han pasado desapercibidos a lo largo de la historia. Fer se enfocó obviamente en aquellas mutaciones que dejaron huella o que van camino a generar información muy valiosa. Se entregaron las constancias y llegó el momento de los saludos y promesas de futuros encuentros y el famoso que no se corte, nos mantenemos en contacto, mucha suerte, fue un gusto conocerlo y tantas otras frases que se repiten en las despedidas.
Mediodía y los casi Al mediodía estaba más solo que Kung Fu, Fer se fue a bucear, y como les había contado ayer tenía la intención de ir a Cancuncito con Vale y Romi las chicas que traen suerte. Pero no las pude encontrar por ningún lado, ¿Qué hacer? ¿Esperar en el hotel? ¿Salir a buscarlas? Decidí no quedarme, aunque tenía mucho sueño, el Congreso me estaba pasando factura de las pocas horas que llevo de sueño, salí con rumbo desconocido, caminé hacia el Acuario, allí venden artesanías y regalos típicos para llevar de vuelta a los amigos y colegas, y aquí comenzaron los “casi”, casi compré unos regalos, casi me quedé en una playa con los muchachos de Rismart, caminé 15 cuadras abajo del sol, casi tomo un taxi pero ninguno me paraba, casi voy a comer a Mardel, casi encuentro un restaurant que veía todos los días en mis recorridas en taxi, mientras acumulaba casi tomo un taxi terminé transpirado como testigo falso (o como negra en baile), seguía y seguía caminando pero no sabía a dónde iba, hasta que finalmente subí a un taxi y me fui a comer al Gaucho. Salí caminando y esta vez me fue más fácil conseguir un taxi, me volví al hotel pero casi voy para el centro y casi me voy a un centro comercial, mi cabeza no pensaba en forma clara. Traté de encontrar a las chicas (V. y R.) pero no hubo caso, ¿Estarían en Cancuncito? Casi me quedo en la habitación pero por suerte me puse un short de baño y salí con rumbo casi desconocido, casi porque tenía en la cabeza la idea de ir a Cancuncito pero no sabía de dónde salían los barquitos, como siempre me fui para el lado incorrecto, camine 10 cuadras de mas, era para el otro lado, y casi me insolo. Lo más irónico era que estaba nuevamente en el Acuario, pero esta vez estaba decidido a ir a Cancuncito.
El viaje a Cancuncito Me cobraron 100 pesos por el viaje pero seguro que costaba 75, yo con mi cara siempre pago un 25% más caras las cosas (soy como un I.V.A. o impuesto). En el barco había una pareja de mexicanos que vivía en Las Vegas, el sueño de todos los que amamos el casino. El tipo era muy simpático y apenas empezaba a relatar mi chiste ya se estaba riendo, lo que me motivó a decirle en un momento: “Es un auto para cinco personas, uno maneja y cuatro empujan”, el hombre en cuestión casi se le cae la cabeza de la risa, me di cuenta que los chistes viejos aquí tenían olor a nuevo lo que me motivó para interactuar todo el viaje. En un momento la lanchita paró y nos invitó a bajar, no había isla, solo agua que llegaba hasta la rodilla. Bajé un tanto confundido porque yo quería ir a la isla Cancuncito o al menos así le llamaban los lugareños. Me senté en el agua y una señora me contó que estaba sentado sobre la isla, lo que pasaba era que el agua subía y baja su nivel durante el día, por lo tanto cuando bajaba mucho se transformaba en isla. En el agua había pececitos de colores, estrellas de mar, erizos, caracoles y unas piedras que casi se quedan con un dedo de mi pie. El tipo que se reía de todo durante el viaje me dijo:”Esperemos que no aparezcan los tiburones”, yo me reí pero el señor hablaba en serio, me contó que un día vio como dos hombres fueron devorados por tiburones frente a sus ojos en la costa de Veracruz.
Regreso de Cancuncito Pasamos por la Isla de los Sacrificios, allí los nativos sacrificaban a las doncellas, le sacaban el corazón y se lo entregaban a los dioses, el cuerpo lo arrojaban al agua, al menos eso contó el guía que no tenía pinta de haber estudiado antropología en la Universidad de Harvard. Pasamos por un criadero de tiburones y regresamos a tierra firme. Finalmente compré algunos recuerdos y me volví al hotel. Como era de esperar, cuando llegué sonó el teléfono de mi habitación, era Valeria para decirme que me habían estado buscando todo el día con Romina, por supuesto que también fueron a Cancuncito. Creo que Cancuncito va a ser lo más cercano a Cancún que voy a conocer. Noche de mariscos Fuimos a comer a Villarrica con los mismos integrantes que me estuvieron acompañando estos días: Fer, Vale y Romi pero también se sumaron a la salida un catalán mochilero muy pero muy buena onda (Y no lo digo porque nos pagó la cena) que no pongo su nombre porque nunca lo supe, lo escuché como se pronunciaba en catalán y es complicado, creo que en español es Jaime o algo así. También estaba una morocha de origen desconocido que nos informó sobre algunas palabras o modismos mexicanos.  Conclusiones Me voy enamorado de Veracruz, es muy lindo, la gente es fantástica, los lugares bellísimos y me quedaron muchos lugares por visitar, ojalá que algún día pueda volver. El Congreso de AMCAL fue una experiencia fantástica, me llevo muchos amigos, y muchas ideas para volcar en Bioterios.com, ojalá pueda repetir esta extraordinaria experiencia dentro de dos años en Mérida, sede del próximo Congreso. Mañana viajo hacia la Ciudad de México, si tengo algo de tiempo voy a subir algunas fotos y videos, también contaré algunas curiosidades.
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La previa de mi presentación A pesar de que me acosté a las 4am, me levanté temprano, nuevamente cuando sonó el despertador hacía rato que estaba levantado. Me puse a caminar por la habitación, trataba de no pensar pero era imposible, no me podía distraer con nada, me duché y mientras lo hacía se me ocurrieron un par de chistes que unas horas más tarde utilicé en mi charla. Me encontré con Fer (Benavides) a las 12 y nos fuimos en taxi hacia el Congreso, aún faltaba una hora, no eran nervios, era impaciencia. La presentación Luego de la emocionante presentación del Dr. Rafael Hernández llegó la hora de la verdad, intenté agradecer las palabras de Rafael pero mi voz empezó a temblar hasta alcanzar los 8.5 grados en la escala de Richter, en seguida quedó en claro que el micrófono lo uso solo para hablar por chat, la gente no me escuchaba porque tenía el micrófono bastante alejado, lo que me favoreció ya que mis palabras sonaron temblorosas. Comencé con la charla pero nunca pude soltarme del todo, no pude disfrutarla, estaba tenso. No cometí grandes errores al expresarme, salió bastante limpia y por lo que hablé con mis más cercanos (Fer, Valeria y Romina) salió muy bien, les pareció entretenida, informativa y ágil. Me entregaron una plaqueta con forma de estrella con mi nombre y el de la charla grabados, recuerdo que guardaré siempre en mi corazón. Luego vino una charla sobre el blog de AMCAL que nos permitió conocer todo el trabajo que hay detrás de este maravilloso blog.
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La ciudad No sé qué me pasa en Veracruz pero si pongo el despertador a las 8:00am me despierto a las 6:00am, no sé porque será. La gente de Veracruz es muy simpática y amable, dan ganas de preguntarle cosas y sacarles tema de conversación, ya sea un taxista, un mozo o el tipo que está en la esquina con cara de nada. Así por ejemplo me enteré que Veracruz fue el primer puerto de Latinoamérica, que dos veces fue capital de México y que era una ciudad muy atacada por los barcos piratas debido al comercio que se generaba en esta zona en la época de la colonización. Curiosidades Hoy me topé con el semáforo más extraño que vi en mi vida, nunca se puso en rojo para detener el tránsito y permitirme cruzar, lo extraño es que era una avenida de doble mano y de la mano de enfrente si se detenía el tránsito pero de este lado, espere y espere pero nunca sucedió, tuve que cruzar la calle corriendo en forma poco civilizada.
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Mañana Fui a desayunar y al momento de pagar me di cuenta que me había olvidado la billetera en mi habitación, por lo tanto tomé aire y le dije al mozo: “¿Me podría traer la cuenta? Voy hasta mi habitación y vuelvo porque me olvidé el dinero” y me fui antes de que me contestara, por supuesto que regresé y pagué mi cuenta. Mientras desayunaba me encontré con los muchachos de la empresa Rismart que me invitaron al acuario, invitación que acepté sin dudar. El acuario era muy interesante pero sin lugar a dudas lo mejor fueron las visitas al Museo de cera y al de Ripley. En el museo de cera me saqué fotos con el Chavo del 8, Nicole Kidman y Brad Pitt entre otros. El museo de Ripley era muy completo y entretenido, es un lugar para recorrer con tiempo, lo que escasea en estos días de Congreso.
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Finalmente estoy en Veracruz, la ciudad sede del Congreso de AMCAL. Desde el momento que salí de mi casa hasta llegar al Hotel Novomar pasaron 38 horas, un bus de Valdivia a Santiago (11 horas) , del aeropuerto a Panamá (6 horas y media), de Panamá a Ciudad de México (3 horas y media creo) y de allí a Veracruz (Un poco menos de una hora). Mucha espera, vuelos demorados y recién ahora me estoy recuperando de un viaje interminable.
Al llegar a la Ciudad de México recordé el último mundial de fútbol que ganó Argentina, y casualmente en uno de los diarios locales decía que hoy se cumplían 25 años del inicio de dicha competición. Aún no he podido recorrer mucho pero Veracruz es muy tropical, hay palmeras, construcciones bajas, mucho calor y del húmedo, esto último me trae recuerdos de mi “vida pasada” en Buenos Aires. El Hotel Novomar es precioso, muy amplias las habitaciones y una vista hermosa al puerto, la gente se baña en el agua, todo se ve muy relajado, la gente grita y se ríe en la playa. Al parecer no me olvidé nada en mi casa, el pasaporte estaba ok, las valijas llegaron, los aviones no se cayeron, en fin, todas preocupaciones típicas del que viaja lejos. El único inconveniente “grave” es que no funciona la conexión de internet en mi habitación, hasta vino un “experto” a intentar solucionar el problema, al menos tengo wi-fi en la recepción así que allí pasaré parte de mis noches escribiendo mis reportes.
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